Iberia: el futuro imperialismo de los poetas.

Lea aquí la versión impresa: NortedeCastilla.17.11.12

Quizá es la identidad la sustancia más tóxica a la que podemos tener acceso. Uno de esos venenos que salvan y curan a partes iguales, a veces absolutamente esenciales y casi siempre tristemente conllevables. Es quizá esa toxicidad de la identidad tan propia de la Modernidad occidental el anhelo tanto de escritores como de pensadores, si es que acaso no son, si son auténticos, lo mismo; buscadores del propio rostro en innumerables espejos rotos.

Frente a la identidad monolítica, inmóvil, pétrea y tradicional encontramos a Fernando Pessoa, no sólo como poeta sino como escritor en prosa. Toda su estética puede comprenderse como una perpetua búsqueda del rostro perdido, de una identidad plural y difusa, de una encarnación decidida del instinto heterogeneizador propio de la poesía profunda. La pulsión trágica, sobre la que flotan las almas pessoanas, no deja de ser la lucha fatal entre la mismidad y la alteridad, entre el rostro y la máscara, entre lo que soy y lo que quiero ser y no puedo ser. Ese es el juego real y esencial de la vida presente esencialmente en el amor y la literatura, actividades sospechosamente familiares que nacen del mismo acto sagrado: mezclarse.

En este deseo esencial trágico o artístico: buscar el yo perdido, pasado, presente y futuro, también deben enmarcarse los proyectos pessoanos que aparentemente no son estéticos o literarios. Es el caso del proyecto pessoano sobre Iberia. Ibéria, Introdução a um Imperialismo Futuro, del que ahora se presenta por primera vez una edición provisionalmente completa (como debe ser siempre con Fernando Pessoa) con textos inéditos y anexos reveladores y que no puede dejar de pensarse desde ese anhelo de la búsqueda de la identidad perdida, de la nostalgia de la identidad, en este caso, de un pueblo, de una confederación de almas contagiadas en mayor o menor grado por una misma enfermedad incurable.

Fernando Pessoa no estuvo tan lejos de España como podría parecer y no lo estuvo porque, más allá de las afirmaciones o relaciones directas con España o los escritores españoles, las grandes intuiciones estético-filosóficas que sostienen su obra literaria y su llamada acción civilizadora: neopaganismo, sensacionismo, neoarabismo, sebastianismo y Quinto Imperio nacen de una toma de conciencia de la identidad portuguesa en el seno del grupo civilizacional ibérico que Fernando Pessoa considera una síntesis de los espíritus del imperio griego, el romano y el elemento árabe, esencial para la conformación de la identidad ibérica y su sentimiento trágico de la vida.

Recuperar el rostro perdido y plural de Iberia como un nuevo modelo de imperialismo cultural, que frente al imperialismo de lo político y lo económico, devuelve a lo político a su origen cultural e incluso literario en una necesaria refundación mítica de la existencia, es, sin duda, una apuesta interesante en estos tiempos donde la crisis de identidad individual, nacional y supranacional está más presente que nunca.

Porque del modo de sentir y de pensar de un pueblo  debe nacer su identidad y su aceptación y aproximación espiritual con otros pueblos próximos. Pensemos, si es posible, o mejor, sintamos, como hacen los poetas al pasear por el barrio del amor, a quien debemos o queremos conquistar, con las palabras, siempre con las palabras, con la lengua, con las lenguas y todo lo que somos, que en gran medida, está en ellas.

Frente al nacionalismo tradicionalista Pessoa supone un reconocimiento identitario sintético y plural que necesita preguntarse por lo portugués en lo ibérico para comprendernos como diferentes de lo europeo. Iberia comprendida esencialmente como síntesis pagano-árabe, mediterráneo-atlántica, como confederación espiritual (de almas), como civilización donde predomina la capacidad imaginadora, donde se interpenetran los instintos de lo real y lo ideal, donde, en definitiva el pensar es siempre originariamente poético.

Crear civilización, es decir, crear creadores, enraizar nuestra identidad en nuestra cultura y nuestras lenguas será el origen de ese imperialismo de poetas que nace del diálogo, la integración y organicidad de las tres grandes naciones ibéricas: Portugal, Castilla y Cataluña y que señala como grandes enemigos del proyecto de “unidad espiritual” el exceso de voluntad homogeneizadora de Castilla y la exageración separatista.

El proyecto pessoano, por la lucidez y actualidad de su diagnóstico, merece estar presente en un listado de autores como Antero de Quental, José Saramago, Miguel de Unamuno, Oliveira Martins o Teixeira de Pascoaes donde la cuestión ibérica, lejos del más superficial componente político supone una reflexión profunda sobre el modo de ser y de sentir de nuestro pueblo y la necesidad de repensar la organicidad de nuestra propia identidad y las almas de otros pueblos donde queramos buscar con éxito quiénes somos y quiénes queremos ser.

Pablo Javier Pérez López

Publicado en “El Norte de Castilla”, 17.11.12

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