POEMAS INVOLUNTARIOS DE LISBOA

 

SAMSUNG

 

 

PENHA DE FRANÇA

 

Y Lisboa está hecha de piedras y de sueños

Y del azul más brillante de la tierra.

Y de hombres que son dioses dormidos

Y de dioses que sólo despiertan con la brisa

Sobre todos estos tejados que aún sonríen.

 

Bombeiros Voluntários de Lisboa

 

Y uno no sabe bien por qué

Son voluntarios los bomberos en Lisboa

Tal vez sean hombres obligados a apagar

El fuego, los recuerdos y la alegría

Y uno más bien piensa

Que los bomberos son poemas

Que apagan el tiempo y la saudade

(matar saudades es su santo deber

Según antiguo decreto de la república)

Con la mayor de las voluntades

Quizá todo esto es mentira:

Los poemas y los bomberos

Son involuntarios en Lisboa

Y nacen en cada plaza

Como las miradas o los sueños

Que nacen con siete meses

Y cien llamas.

 

 

SANTA APOLONIA

 

La memoria está hecha

de esperanza y de olvido

y el tren es un gusano aún sin alas

que te acerca a tu rostro verdadero.

un espejo hecho de hierro y de silencio

por donde caminamos

para saber lo lejos

que estamos de nosotros mismos

y es que como Ulises ya supo sobre estas piedras

todas las huidas son en vano.

D.Sebastião hecho de piedra en el Rossio.

 

No olviden sus objetos personales

-extraño mensaje por la megafonía-.

El poeta se ha olvidado el más personal

de los objetos en todas las estaciones.

Nunca ha vuelto entero de ningún sitio.

No regresar es su destino

Para viajar basta existir

Como dijo aquél poeta de tantos nombres verdaderos.

 

CACILHAS

 

Traspasar el espejo

como alguien dijo alguna vez

el Tejo para ver el rostro desde lejos

el cuerpo desde fuera

el alma de la ciudad muy dentro

Y en ella la nuestra

con los ojos del otro lugar

el verdadero lugar del que se mira

la otra orilla de la vida

en la que sonríen los poetas y los recuerdos

con el catalejo del tiempo y del espacio

con la sonrisa del que sabe dónde mira.

 

LARGO DO CARMO

 

Las flores malvas de los jacarandás

sobre las piedras del largo do Carmo

parecen sentimientos o recuerdos

que piden ayuda y aún no han muerto.

Un corazón palpitante sobre el suelo

que ruega por su vida y por la tuya

Vuelvo a la misma plaza

ritualmente, como se vuelve a la casa o a la cuna

y frente a las ruinas del terremoto y del futuro

vuelvo como se vuelve a Abril tras el invierno.

 

RUA DO ALECRIM

 

La Rua do Alecrim desciende hasta el río más antiguo del mundo donde hay una orilla habitada por Heráclito y Caeiro. En ella conversan sobre el sosiego y la fraternidad. Lisboa nació antes de que los dioses naciesen y está hecha como ellos, de hombres (alrededor de una gran falda larga y curvada) pero sobre todo de memoria que es, es bueno no olvidarlo, otra forma de saudade. Bajar al río primitivo y a su orilla.

 

 

ALFAMA

 

Nada queda salvo el asombro
y la mirada de la piedra
y algunas cicatrices en el pie y el alma
de navajazos y de besos
y de algunas bocas que fueron nuestras
la memoria está hecha de esperanza
y el poeta compra una máscara en el olvido

y una guitarra vagabunda
y reza para no perder las garrapatas de su silencio
las flores de su memoria
los parásitos alegres de su corazón

en las callejuelas imprevisibles de Alfama.

 

DOS POEMAS SOBRE UN MANTEL

 

Necesito para cada día

Una mirada, un ojo abierto

Tus brazos, tus desiertos

Pero sobre todo

Pan y poesía

 

 

Vamos a inventar un universo

por donde caminar despacio

caminar el cielo y el espacio

muy despacio

sobre el futuro y el presente,

pero sobre todo sobre el gran puente

del poniente

tu verso

tu vientre

alambre eterno al infinito.

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La ausencia de poesía y la negación epocal del otro.

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La crisis en la que vivimos es antes que nada una crisis de la humanidad y una crisis de la modernidad perenne en la que sobrevivimos y de la que no conseguimos despegarnos. La ausencia de sentido público, la ruptura de la comunidad y la hegemonía del yo están estrechamente relacionadas con la pérdida de sentido del lenguaje, con la imposibilidad de decir que provoca el univocismo de la imagen y la palabra y la ausencia de poesía en el acto constitutivo del decir. El yo moderno sigue rompiendo el acceso a la pluralidad que es la única entidad dadora de libertad y otredad salvadora.

Pero no son estas cuestiones nuevas. Son cuestiones que bien conocían, por ejemplo, Martin Heidegger y Octavio Paz.

Resumamos la tesis:

No hay lenguaje.

No hay mundo.

No hay historia.

No hay otros.

El yo moderno ha crecido hasta acabar con la posibilidad del diálogo, del diálogo entre conciencias, del diálogo histórico y del diálogo óntico que es la base de la literatura y la libertad. Y lo que es peor y aún más imposibilitante, el diálogo con uno mismo, que más que monólogo es posibilidad fundadora de conquista de espacios para los otros/con los otros. Sin fermento poético la sociedad es autorreferencial, inhumana, mecánica. Ese es el triunfo de la tecnocracia sobre el arte, de la máquina sobre el hombre, de la voz única y del pensamiento único sobre la posibilidad de un decir que inaugure mundos y posibilidades:

“Una sociedad sin poesía carecería de lenguaje: todos dirían la misma cosa o ninguno hablaría, sociedad transhumana en la que todos serían uno o cada uno sería un todo autorreferente” ha dicho Paz en su brillante ensayo “Los símbolos en rotación”.

No hay futuro porque el futuro (“Hemos cesado de reconocernos en el futuro” dice Paz) no es posible sin la posibilidad de conciencia de lo nuevo. Para que esta conciencia de lo nuevo exista, debe existir la posibilidad de sacar el lenguaje de la momificación que promulga el pensamiento único y el modelo ideológico tecnocrático que basándose en la dictadura de la imagen-cebo, vacía de novedad posibilitante, esparce la inmovilidad y la ausencia de dialéctica. No hay futuro porque no hay sino una eternidad ilusoria, una falta de aceptación de la caducidad, de la contingencia y de la animalidad que nos sustenta y sobre todo de la fantasía honesta y alejada del artificio ideologizante.

No existe el prójimo, porque no existe más que una imagen del mundo y el mundo, la realidad, permanece constantemente maquillada, redirigida y transgredida por la mediación de la imagen y el lenguaje puesto al servicio del interés dominante:

“El fenómeno moderno de la incomunicación no depende tanto de la pluralidad de sujetos cuanto de la desaparición del tú como elemento constitutivo de cada conciencia. No hablamos con los otros porque no podemos hablar con nosotros mismos. Pero la multiplicación cancerosa del yo no es el origen sino el resultado de la pérdida de la imagen del mundo. Al sentirse sólo en el mundo, el hombre antiguo descubría su propio yo y, así, el de los otros. Hoy no estamos solos en el mundo; no hay mundo. Cada sitio es el mismo sitio y ninguna parte está en todas partes. […] La imaginación poética no es invención sino descubrimiento de la presencia. Descubrir la imagen del mundo en lo que emerge como fragmento y dispersión, percibir en lo uno o lo otro, será devolverle al lenguaje su virtud metafórica: darle presencia a los otros. La poesía: búsqueda de los otros, descubrimiento de la otredad.”

Incomunicación porque el otro no existe más que como ficción, pero ficción inversa, impuesta,deshonesta, no creada. Sin la revivificación del lenguaje, de su carácter metafórico por parte de la simiente poética, el mundo seguirá estático asistiendo al teatro burlesco de los medios, a la propagación infecciosa de la imagen que aleja y no acerca lo real y no representa sino que encubre más lo vedado, lo velado. Sin poesía no puede reconstruirse la presencia ni el futuro. Sin los otros no somos nuestros. Ser auténticos es ser dueños de nosotros mismos y ser dueños de nosotros mismos significa poder exhibir un decir leal y libre donde la metáfora y el sentido no estén cercenados por la univocidad.

Y esto parece estar también en el célebre texto de Heidegger titulado “La época de la imagen del mundo”. La ausencia de dialéctica en el lenguaje imposibilita la conciencia de lo nuevo, como decimos, y por tanto niega la epocalidad del ser y de lo que somos, niega la heterogeneidad esencial en la que debe nacer toda actividad humana y es por tanto una perpetuación de la ceguera y de la ausencia de vida y con ello de libertad:

“El hombre no podrá llegar a saber qué es eso que está vedado ni podrá meditar sobre ello mientras se empeñe en seguir moviéndose dentro de la mera negación de su época. Esa huida a la tradición, entremezclada de humildad y prepotencia, no es capaz de nada por sí misma y se limita a ser una manera de cerrar los ojos y cegarse frente al momento histórico.

El hombre sólo llegará a saber lo incalculable o, lo que es lo mismo, sólo llegará a preservarlo en su verdad, a través de un cuestionamiento y configuración creadores basados en la meditación. Ésta traslada al hombre futuro a ese lugar intermedio, a ese Entre, en el que pertenece al ser y, sin embargo, sigue siendo un extraño dentro de lo ente.  Hölderlin ya lo sabía.  Su poema titulado «A los alemanes» concluye con estas palabras:

En verdad, nuestro tiempo de vida está
estrechamente limitado.
Vemos y contamos la cifra de nuestros años.
Pero los años de los pueblos
¿qué mortal los ha visto?
Si tu alma alza nostálgico el vuelo por encima
de tu propia época, tú en cambio permaneces triste
en la fría ribera
junto a los tuyos y jamás los conoces.”